Josué y Jesús: el fiel libertador.
Ese 7mo día, al toque de la trompeta y grito de batalla, la ciudad de Jericó fue tomada, derribada su soberbia e ignorancia (v. 20-21), destruida su maldad con fuego devorador (v.24); y así será al final de los tiempos, el dia de la gran batalla (Apoc 16:14), cuando el Hijo de Dios al frente de sus ángeles (Mt 16:27) venga nuevamente a éste mundo, no ya a dejarse crucificar, sino a devorar tanta decadencia moral y rechazo a su obra redentora, con fuego devastador (2 Tes 1: 7-10; 2 Ped 3:10), e instaurar, al toque de la 7ma trompeta (Apoc 11:15), la justicia eterna de Dios, comenzando con su Reino Milenario.