Brillará el sol de justicia.

por Alejandro Roque Glez.

Porque he aquí viene el dia ardiente como un horno…mas vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia…”
(Mal 4:1-6)

El profeta Malaquías es el último del Antiguo Testamento, seguido por un gran silencio y oscuridad en la historia del pueblo de Dios hasta que la Luz del Señor llegó a Bethlehem (Belén), y el mundo se estremeció comenzando su conteo regresivo. Desde un pequeño pueblito las sentencias de Jesús se han esparcido por todo el mundo. El nunca fue a una universidad, pero millones en todas las naciones le cantan, escriben, adoran, reverencian y esperan su Advenimiento, prometido por ese Verbo Divino: omnisciente y omnipotente, creador de la vida en este pequeño planeta que es a su vez un puntico en el vasto universo físico.

Malaquías ejerció su ministerio profético aproximadamente alrededor del 450 a.C, una generación posterior a los profetas Haggeo y Zacarías. El pueblo hebreo se había cansado de tanta hipocresía de sus líderes religiosos y apartándose de la Ley de Dios habían olvidado sostener a los ministros del Templo, y el profeta los encomienda a traer sus diezmos; sin embargo, ello no bastó, el daño era generalizado, aunque no justificado.

Es curioso que el nombre Malaquías signifique “mi mensajero”. Fue él quien anunció al precursor del Señor Juan Bautista. Nos habla del amor de Dios sin ignorar el Juicio Final ¿Y cómo ignorar las advertencias del Creador por tal de simpatizar con los oyentes? Su libro—como todos los profetas en general—no está compilado cronológicamente, de manera que expondré en el orden que él lo dejó a la posteridad, y teniendo en cuenta que ya las hemos analizado con anterioridad.

Juicio Final:

Porque he aquí viene el dia ardiente como un horno, y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel dia que vendrá, los abrasará, ha dicho Yahweh de los ejércitos, el cual no les dejará raíz ni rama” (4:1). Previo al Advenimiento de Cristo, Yahweh Dios destruirá las malas obras de este mundo con fuego, según la revelación hecha al profeta y confirmado por las Sagradas Escrituras en el tiempo (2 Ped 3:10, 12); hollando la maldad, la cual es hecha ceniza bajo las plantas de sus seguidores (4: 3). La victoria del Cordero de Dios y sus fieles y escogidos es representada como contundente y definitiva (Apoc 17:14).

“¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? o ¿quién podrá estar cuando él se mostrará? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores” (3:2). Esto lo profetizó Malaquías hace casi 2500 años; sin embargo hoy—en el 2012—cuando ya estamos muy cerca de ese dia, le preguntamos a usted amigo lector: ¿Está preparado para sostenerse “en pie” cuando el Cristo Divino se manifieste con potestad y gran gloria? ¿Cree usted en él de corazón o simplemente le contrae algún tipo de emoción?

El es omnisciente, y su majestad abarca más allá del mundo físico que conocemos. ¿Has notado cuántas galaxias y estrellas conforman ese mundo físico? Son billones; no obstante, se nos revela que es una pequeña parte de la existencia, solo la creación material. No olvide que el Mesías de Dios dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no vera la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn 3:36).

Venida del Señor e instauración del su Reino Milenario:

El Mesías Hijo vendrá e instaurará el Reino Eterno prometido por su Padre (Dn 7:13-14), comenzando con su reino de mil años (Apoc 20:4-6). El profeta Malaquías nos lo anuncia igualmente al asegurarnos que: “Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone es grande mi nombre entre las gentes…porque grande es mi nombre entre las gentes, dice Yahweh de los ejércitos” (1:11). Todo el mundo adorará al Creador a través de su amado Hijo Jesús…”porque yo soy Gran Rey…y mi nombre es formidable entre las gentes” (1:14b).

Entonces habrá un pueblo de Dios siéndole “especial tesoro” (3:16-18); sirviendo e impartiendo justicia en todos los rincones del planeta a toda criatura. Será un Milenio de paz, justicia, e inimaginables bendiciones; y es por esto que el profeta Malaquías nos dice que: “a vosotros que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud; y saldréis y saltaréis como becerros de la manada” (4:2). ¡Amén!

Leer novela literaria del autor titulada 'El Rey Victorino'.

Jesús, Juan Bautista y el ángel del pacto:

En Malaquías 3:1; 4:5-6; el profeta nos anuncia siglos antes que ocurriera, la futura venida a este mundo de tres seres sumamente importantes y decisivos dentro del Plan de Dios, y así poder—al Final—instaurar la tan prometida y esperada Justicia de los Siglos.

A-…“mi mensajero”: este es san Juan Bautista, el precursor del Señor Jesucristo, encargado de preparar el camino delante de él (Mt 3:1-6).

B-…“el Señor”: se refiere aquí al Mesías Hijo Cristo Jesús, quien vendría a su Templo de Jerusalém (Mt 21:9-14).

C-…“y el ángel del pacto”; es el arcángel que veló por el cumplimiento de esa parte importante del Plan de Dios. El arcángel Gabriel (Lc 1:19, 26) a quien vemos conversando con la virgen María, llevó tras su responsabilidad el peso de los acontecimientos en esos días, aunque no dudamos que el arcángel Miguel (Dn 10:13; 12:1)—quien asume parte del curso de sucesos relacionados con el pueblo judío—así como otros ángeles (Lc 2:13-15) hayan aportado importantes esfuerzos no revelados a nosotros en la Santa Biblia; tal como el caso de Moises y Elías (Mt 17:3).

(Leer también los escritos agrupados por temas y titulados 'El profeta Ezequiel: Gog, Magog, y la Tercera Guerra Mundial'; junto a 'El profeta Daniel: los últimos Cuatro Imperios de la humanidad').