Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

por Alejandro Roque Glez.


“Los cuales tomaron para sí mujeres de Moab…y el nombre de la otra Ruth…Orfa besó a su suegra, mas Ruth se quedó con ella…Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo…así me haga Yahweh Dios que solo la muerte hará separación entre mí y ti”.





Esta profecía del nacimiento del niño Jesús en Belén la veremos igualmente repetida por boca del profeta Miqueas quien profetizó en tiempos de los reyes Jotam, Acaz y Ezequías, cubriendo alrededor de un período desde el 749 al 697 a.C. Sus profecías comprendieron fuertes críticas al perverso rey Acaz; sobre la destrucción de la capital del Reino del Norte Samaria, y el futuro advenimiento del Mesías Redentor; señalando con precisión incuestionable el lugar de su nacimiento cuando—al igual que en tiempos de esta historia de Booz y Ruth—profetizó inspirado por el Espíritu Santo: “Mas tú, Beth-lehem Efrata, pequeña para ser en los millares de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días del siglo. Empero los dejará hasta el tiempo que para la que ha de parir; y el resto de sus hermanos se tornará con los hijos de Israel” (Miq 5: 2-4).